sábado, julio 01, 2006

Una semana de pequeños fracasos

Empecemos por la platica que se perdió en el examen de conducción el día jueves. El alquiler del carro cuesta 40$ y el examen mismo 25$. Ellos son bastante exigentes. Un error tonto en un "pare" y listo. Examen perdido. De cualquier forma, la vuelta resulta ser otra buena clase de conducción. Tal vez mejor que la que había tomado particular.

Acá en los cruces, cuando hay un pare, puede ocurrir que los que van en la otra vía, también tengan pare. La regla es simple: el primero que llega tiene la prelación. Lo que me parece muy difícil es retener en la mente quién sigue cuando hay 3 o 4 carros en cada una de las 4 esquinas. Yo veo que todo el mundo se lanza, se cruzan, jamás se tocan.

Toca esperar más de 3 semanas para el siguiente intento. El próximo mío, y último creo, es el 3 de agosto. Digo último porque creo que si no paso el examen no le puedo seguir gastanto 65$ a cada clasesita. Por lo menos no durante mucho tiempo.

Ayer viernes fui a mi primer día de trabajo en Canadá. Mis primeros 23,25$ ganados acá.

Háganse una idea de la imagen. Madrugada nuevamente 4.45 am para tomar el metro a las 5.37 am y llegar a Longueil a las 6.10 am. Habían dicho que los buses partían entre las 6.00 y 6.15 en punto! Desde el día anterior había solicitado el espacio por teléfono. Casi no entiendo cuando me dijeron "Fermes Landon". Las granjas de la familia Landon.

Ya en el metro empieza uno a ver las caras de los que van para el trabajo como uno. Casi todo el mundo aprovecha para echarse el último sueñito. Mucha mujer de raza negra, ya de edad. Algunas otras jóvenes. En general predomina esta raza.

A la llegada al parqueadero, donde esperan los buses, mucha gente fuera de ellos y otra ya acomodada en los mismos.

Es aquí donde quiero que usen la imaginación. Años 40 o 50, un pequeño pueblo gringo de algún estado sureño, población toda de raza negra. Un bus viejo, como del tipo escolar, de color amarillo y todo, con las sillas viejas y con poco espacio para circular dentro de él. Todo lleno de personas de raza negra. Las señoras con los sombreros como en las películas. El que se sube es el nuevo personaje del pueblo, de color blanco! Todos lo miran, por supuesto. El conductor lo mira de arriba a abajo y le pide documentos, como diciendo "y éste qué hace aquí?".

Hagan de cuenta película sobre el racismo o la esclavitud o no se qué. Exactamente. Era como un presagio.

Después de un rato, y de otro par de blancos que me acompañan, finalmente el bus arranca. 6.35 am. Creo que fijan el horario para los latinos. No se entiende cómo hacen buses tan estrechos para gente que normalmente es muy alta. Mucha de la gente que estaba afuera, afuera se queda. Luego entiendo que eran personas que venían buscando una oportunidad por si alguien faltaba a la cita y así ellos podían trabajar. Sentí que le quitaba el espacio a alguno de ellos.

Desde que llegaba al parqueadero, pude observar a las personas que iban conmigo al trabajo: muchos obesos, señoras fumando y generalmente gente muy adulta. Me dije: "bueno, por lo menos no creo que esta gente trabaje muy rápido, así que no creo que vaya a verme muy buñuelo en la tarea".

El bus empezó un largo viaje por carreteras de todos los tamaños y entramos creo que a dos pueblos: Napierville y Sherlington. En la primera granja se bajaron muchas de las señoras de edad y las gorditas. Me iba preocupando. En la segunda granja, se bajó el resto de la representación femenina y uno que otro señor. En el bus quedábamos 13 hombres. Todos bastante jóvenes y fornidos. Menos yo.

Finalmente llegamos chez Landon. Sólo 10 nos bajamos. Los otros 3 no. Creo que tomaban una decisión. Un hombre, que pensé que era el capataz, empezó a dar instrucciones a diestra y siniestra en un francés a toda velocidad. No agarré ni media. Le dije, riéndome, que no le entendía ni jota. Simplemente me puse a hacer lo que todo el mundo: cambiarse de ropa, poner las maletas en algún sitio. Afortunadamente apareció otro segundón, que se hablaba con el primero en español. Todo claro: íbamos a limpiar lechugas.

Nos montaron en un camión y nos llevaron al campo. Todo el mundo bastante callado y con caras de abatimiento. Yo iba realmente emocionado. Me parecía espectacular la experiencia.

Nos enfrentamos a un terreno de unos 200 metros de ancho por unos 500 de largo. Aunque los 500 parecían como 50.000. Un sembrado de lechugas. Hileras e hileras de lechugas. La tarea bastante simple. Quitar las hierbas y malezas que crecen entre lechuga y lechuga. Se hace con ambas manos, alternando una y otra, para atender siempre una hilera y media. La otra media la atiende un compañero que lo acompaña haciendo otra y media a su lado, para completar así 3. En cuatro patas! El terrenos es blando, de arena super negra y húmeda.

Cuando uno lleva 5 minutos, piensa que no es posible seguir. El dolor en la espalda es insoportable. A la hora, uno sólo piensa que falta otra hora para el descanso, pero que igual faltan otras 2 horas en la mañana y otras 4 en la tarde!! Insoportable. Todos se quejan bastante de lo duro del trabajo y empiezan a hacer bromas sobre el asunto.

Hasta que un joven de raza negra de origen Malí empieza a hacer comentarios políticos que considero acertados y que me empiezan a desmoralizar. El tipo resulta ser Administrador Civil, lleva 4 años en Canadá y además su lengua materna es el francés!

Entre las cosas que dice, las que más me impactan recuerdo: "Esta es la nueva colonización del mundo. Ahora los norteamericanos se dan el lujo de no tener que ir a pelear guerras en ninguna parte. Los esclavos vienen solitos por sí solos y pagan incluso los tiquetes de avión de sus propios bolsillos. Para hacerlo, hacen enormes colas en sus países de origen, desde las 3 de la mañana para obtener una visa". El hombre considera que los canadienses tienen trabajos que no quieren hacer y que por eso han decidio abrir sus fronteras a los inmigrantes.

Poco antes de las 10 am simplemente no puedo más por el físico y decido que no pienso trabajar así los siguientes días y que ni siquiera puedo terminar el día. Qué fracaso! Me toca replantearme la cosa y hacer un nuevo cambio de planes.

Regreso a la granja y entonces el capataz, que resulta ser el dueño, pretende argumentar conmigo sobre el regreso al trabajo. Le digo simplemente que tomé la decisión de no hacerlo. Otro hombre está haciendo trabajos mecánicos aquí y allá y se pone a indagarme un poco sobre lo que pasó, sobre mi profesión y demás. Yo le digo que más bien me pongo a la orden por si hay otra cosa para hacer y que incluso lo hacía gratis (venía una larga espera hasta las 5 pm que era la hora a la que regresaba el bus por nosotros).

Este último tipo resulta ser el hermano del "capataz". Luego entiendo que son M. & M. Landon, los dueños del negocio. Son italianos. Dicen efectivamente que los quebequenses son perezosos. Hablan toneladas de español pues resulta que el 90% de la granja es atendida por mexicanos que aunque hablan español, es poco lo que les entiendo. Conmigo siempre hablaron en francés.

Durante el almuerzo, mucho más abatimiento. El muchacho de Malí resulta ser bastante culto y empieza a comparar las condiciones agrícolas canadienses con las de su país. Haga de cuenta lo que se viene con el TLC. Esta granja, bastante pequeña considero, manejada por sus propios dueños y una docena de obreros, tenía, mal contados unos 10 tractores de última tecnología, sistemas de bandas para transporte, cuatrimotos, montacargas, camionetas y uno o dos tractomulas aguardando la mercancía. Las cajas para embalar las lechugas, con tiquetas y mensajes en español: "peras la no se qué, producto de Argentina". Seguro no les importa ni el clima ni el mercado internacional. La cosecha está vendida y su trabajo protegido por el Estado.

Nadie quiere volver al trabajo. Pero nadie parece decidido a no hacerlo. Yo sólo me imagino la necesidad que tienen y me da tristeza.

Terminando el almuerzo, el hermano del jefe viene a buscarme y me pide que le ayude con un problema eléctrico. Pues termino debajo de un pequeño montacargas eléctrico, bajando un motor eléctrico, luego de haber voltiado con planos y un multímetro durante mucho rato, buscando una falla que finalmente encontramos, pero creo que más por los conocimientos de ellos que por los míos.

Al final del día, cortan el trabajo a las 3 pm por la lluvia. El sol estaba radiante. No entendí. A todo el mundo le pagaron 6 horas de trabajo. A mí, 3, incluido el trabajo eléctrico. Mis primeros 23,25$. Ellos, obtuvieron 59$ pero nadie parecía conforme. La gente esperaba salir de allí con 70$ o más. Muchas protestas porque el transporte lo pagamos nosotros mismos.

Parecía que era la primera vez de muchos. Agrijob envía a los primeros o a los sin experiencia al peor trabajo? Seguro no es fácil que los que ya lo conocen regresen. Algunos, en el viaje de regreso, así lo manifestaron.

Tienen que entrar a la página de Agrijob para ver las fotos con las que lo invitan a usted a pasar su verano felizmente en "la campaigne".

Hoy amanecí efectivamente con dolor hasta en la mugre de las uñas. Sólo por un par de horas de trabajo. La dueña de la casa, además, me ha pedido que me quede sólo por este mes.

A buscar nuevo alojamiento!

5 comentarios:

  1. Anónimo6:30 p. m.

    Hola Juan Diego,

    Muy dura la experiencia...
    Excelente que encontraras este tipo de personas como el muchacho de Malí y es increible las condiciones en que se encuentra después de 4 años y manejar el idioma.
    Saludos,
    IVAN R.

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  2. De verdad que la experiencia es realmente dura...

    Sin embargo, si de algo sirve, le diría que siga metiéndole la ficha, ya está allá (ya hizo lo más difícil), las cosas tienen que mejorar...

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  3. Juan..vamos hacia adelante..muchos éxitos! Angela

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  4. Anónimo3:39 p. m.

    Juan,

    Tienes que seguir positivo, ánimo !!!...., interesante la experiencia en las granjas...pero igual al premio de formula 1.., para no repetir !!!

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  5. Alberto Camacho7:06 p. m.

    Hola juan, aunque nunca le habia escrito he leido sus notas asiduamente y me parece un tipo de lo mejor que he podido conocer. Quiero darle mi apoyo moral incondicional y desearle lo mejor que se merece y que no se preocupe que todas estas cosas pasan y que el futuro que le auguro es lleno de felicidad y estabilidad.
    Adelante y continue con ese buen animo y con este blog que tanto nos a ayudado a muchos a poder llegar hasta donde usted esta.
    De antemano gracias y buena suerte.

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