viernes, noviembre 20, 2009

Canadá

Un país muy bello. Lleno de bosques, ríos, lagos y montañas en combinaciones que producen los paisajes más hermosos posibles.
Las ciudades, perfectas. Modernas. Grandes. Limpias. Con las calles impecables y los edificios relucientes al sol. Sin basuras en las calles, sin huecos, con sistemas de alcantarillado perfectos y con autopistas y carreteras en magnífico estado. Perfectas, casi como para patinar en medias.
Las gentes, amables. Todos muy al estilo norteamericano. Los inmigrantes, también ya adaptados a esa cultura y por tanto vistiéndose, relacionándose y en general comportándose como los "locales". Ayudando de cuanta manera pueden a los recién llegados. La cortesía en las calles, increíble. Nadie cruza un semáforo en amarillo o rojo. Nadie pita. Nadie se le atraviesa a nadie, ni nadie insulta a nadie por ir un poco más despacio. Los peatones no se cruzan en la mitad de la calle. Todo el mundo saluda y trata de ayudar. Todos quieren ser amigos de los interesantes recién llegados.
El sistema de transporte, puntual. Perfecto. Buses, trenes y sistemas de metro impecables. Como en las películas futuristas.
Las casas, hermosas. Todas como recién hechas. Como hechas con "estralandia". Todas inmensas, todas con jardines y patios inmensos. Siempre limpias, relucientes. Por todas partes, en todos los barrios. Toda la gente vive como si fueran ricos. Todo el mundo con 1 o 2 carros relucientes y nuevos, parqueados en el antejardín de las esplendorosas mansiones.
La economía, inmejorable. Todo el mundo con salarios fabulosos y en empleos de ensueño. La gente, poco se endeuda y ahorra muchísimo.
La integración de los inmigrantes, casi ni se siente. Afortunadamente los inmigrantes llegan y con un par de meses en la escuela, aprenden a hablar perfecto el idioma. Muy diferente de las escuelas de nuestros países, donde por alguna razón extraña no se aprende. Debe ser porque la escuela no está en el medio...
Luego del idioma, se encuentra inmediatamente empleo en la profesión que uno ha estudiado y en el área de su experiencia. Como no hay competencia y el país está tan ávido de inmigrantes, pues las condiciones están dadas para este fenómeno. No le ponen trabas a nadie y reconocen inmediatamente los títulos, competencias y experiencia de los arribantes.
En el hermoso país no hay problemas sociales. No hay gente pobre, no hay mendigos. No hay protestas! Ni sindicatos! Ni huelgas! Lo mejor de todo, no hay corrupción!
El sistema de salud, inmejorable. Pues un país del primer mundo al fin y al cabo. Con la mejor tecnología! Hospitales y centros de atención impecables. Con gentes supremamente amables y prestas a colaborar. Nada de las horribles colas y esperas de nuestros pobres países de origen. Atención inmediata, tratándose de una emergencia o no.
En el hermoso país la seguridad está garantizada. No hay robos, no hay atracos, no hay asesinatos, no hay secuestros, no hay locos por allí disparándole a los demás! Uno puede dejar su auto aparcado en cualquier parte. Sin seguro, pues no hace falta. Aquí nadie se roba nada. Aquí los niños no se pierden.
En los altos niveles, sí que funciona bien. En el bello pa­ís los políticos no están interesados en su propio beneficio y el de sus amigos. No. Ellos realmente trabajan para que todos vivan bien. De hecho, cuando la situación económica está muy bien para las empresas, los políticos trabajan y legislan para que de esas bendiciones se beneficien todos y no solo los empresarios. Pero eso sí, cuando las cosas están mal, los políticos se encargan de que los responsables, y en especial los dueños del sistema financiero sean los que paguen. Ni de riesgo los contribuyentes comunes y corrientes.
Las finanzas públicas, al pelo! Nada de déficits o problemas de endeudamiento. Al contrario, son los países pobres los que le deben al país maravilloso.
El sistema funciona tan bien, principalmente por los altos niveles de cultura y educación de la gente. Todo el mundo ha ido a la universidad, cuando menos. Todo el mundo vota a conciencia y entiende la diferencia entre las opciones, de las que hay muchas! En el bello país nadie se vende por un voto. Nada del tema de los contratos y el manejo de los presupuestos por parte de los particulares. No señor.
Qué bello país el que uno se imagina antes de emigrar.

jueves, noviembre 12, 2009

Noticias

Empezemos por las malas. No me dieron el aumento de salario que pedí.

Ahora, las buenas. Por lo menos la respuesta no tuvo nada que ver con mi desempeño. Que el presupuesto, que los tiempo, que las escalas salariales, que toda la gente que está por debajo de usted...

Más buena aún, y que debió haber sido la primera sino fuera porque me tocó empezar por las malas, Victoria empezó oficialmente a caminar. Ya hoy ha dado 3 o 4 pasos solita y entonces decidimos declarar el día. 12 meses y medio. Así lo recordaremos.

Más buenas. Decidieron parar de buscar el líder para el equipo. En lugar de ello, van a dejar que dirija un poco la cosa una contratista que van a incorporar para hacer el análisis funcional del portal. Alguien que mueva el asunto. Alguien! Es que eso solo, tenaz!

Más buenas. También están buscando un Gerente de Portafolio para que se haga cargo, entre otros, del proyecto del Portal. De esa manera, por lo menos la jerarquía se aplana un poco. Es que tener que hablar con Sue, quien está actuando como Directora del Departamento, era realmente complicado, más por sus ocupaciones que por su disposición.

En suma, son más recursos para el equipo, que es lo que necesitábamos. La vieja manifestó que se preocupaba por nosotros y que le preocupaba mantenernos motivados.
Por esta última razón, le caí con mi siguiente petición: permiso para estudiar.

Que listo, que no hay problema. Siempre que cumpla con las 33.75 horas que tengo que trabajar a la semana y sin salirme hasta los fines de semana. Así que me tocará madrugar, almorzar en el escritorio o salir tarde. Pero vamos a darle.

Incluso le pregunté que si me podría dar una recomendación para ser admitido. Que claro. Que sería un placer, me dijo. Eso me gustó.

Para responder su pregunta: Una maestría en Ciencias de la Computación. En McGill. Es que McGill es la universidad número 1 de Canadá y la 12 del mundo. Y yo no tengo que pagar matrícula. He ahí mi aumento. Cómo no echarle mano a semejante oportunidad?
Y me caerán muchos diciendo que yo muchas veces dije que uno no debía llegar a estudiar a Canadá. Repuestas: 1) Yo no acabo de llegar. 2) Yo ya tengo trabajo en mi área. 3) No me voy a endeudar para estudiar.

Lo del estudio es una apuesta a subir un poco mi perfil, como para el futuro. Uno no sabe.
Otra apuesta que pienso hacer es la de meterme a la Orden de Ingenieros. Uno no sabe tampoco para que pueda servir más adelante.

Me aprobaron las vacaciones para enero, que juntadas con los días de diciembre me ponen a descansar casi un mes. Vamos para Colombia vía Burlington, New York, Bogotá, Cali.

martes, octubre 27, 2009

Es que el complejo está ahí

Fue inocentemente. Nuestro lector me contactó y me contó cómo estaba contento, ansioso, aterrorizado y algo más a causa de la llegada de la cita para la entrevista. Normal, obvio.
Pues nos animamos a hacer una entrevista simulada. MSN, audífonos y vámonos. (Esa es la razón de la oferta de la esquina superior derecha).
El resultado: perfecto. El hombre habla francés, responde las preguntas, se expresa, entiende. Inglés, lo mismo. Por supuesto que estuvo presente el chistoso bloqueo en el cual algunas palabras sólo salen en francés. Pero en general, muy bien. Lo que logran 6 o 7 niveles de francés en La Alianza. Se lo dije. Se puso feliz.
Ojo que cuando digo "perfecto" no quiero decir que al hombre se le confundiría con un francés o un quebeco. No. Simplemente quiero decir que hubo una comunicación. Que hubo entendimiento.
El hombre es diseñador gráfico.
Y entonces le recomendé que cuando viniera, que no fuera a dejarse agarrar por el complejo del inmigrante. Y él me contestó que no, que claro que no. Que a él le había tocado duro en la vida y que había hecho de todo. Que le jaló al tema de los muebles en madera, que estudió diseño gráfico gracias a que se pagaba sus propias clases dando espectáculos bailando salsa y dando clases de salsa. Que hasta le había jalado a la cocina y que había aprendido mucho de eso. Mejor dicho, ehcado pa'lante como el que más. No cabe duda.
La sorpresa llegó cuando yo le dije que entendía que tuviera esa berraquera, pero que no creía que el tuviera que llegar precisamente a trabajar en oficios "varios". Precisamente porque le acababa de hacer una "evaluación" de sus niveles de inglés y francés.
Pues el hombre creía que le tocaba usar su experiencia en los "varios" al llegar.
No.
Precisamente no. Es en eso en lo que insisto. Si usted tiene un nivel como el del corresponsal, y lo demuestra pasando la entrevista, cosa que estoy completamente seguro le ocurrirá a él (y a usted si llega aquí, obvio), usted NO necesita NI estudiar más francés, NI trabajar en oficios varios al llegar. Ustede PUEDE (y debería) llegar a buscar un trabajo en su área.
Pienso que cualquier otra actividad que se emprenda es sólo un reflejo de un temor a enfrentar el nuevo mundo. El temor causado por el complejo del inmigrante.

lunes, octubre 12, 2009

Y es que se me olvidó

Todo el cuento del idioma lo eché para llegar a una conclusión. Y se me olvidó escribirla.
La conclusión: El mensaje que quería transmitir tiene que ver con el Complejo del Inmigrante. Quería de alguna manera hacerles ver a ustedes, mis queridos lectores, que el tema de las dificultades con el idioma siempre estará allí. En mayor o menor grado. Lo que importa, es que aunque se tengan ese tipo de dificultades, se puede:
1) Encontrar un empleo en su área
2) Conservarlo
Infortunadamente la experiencia no se puede transmitir. Sólo después de que usted se atreva y encuentre el empleo que la va a resolver todas sus penas, entonces se dará cuenta que era más miedo que otra cosa. A usted le toca descubrirlo por su cuenta.
Google Maps http://maps.google.ca incorporó una funcionalidad muy chévere. Métase y dele cualquier dirección en Canadá, USA, (y hasta París). Por ejemplo, dele 688 Sherbrooke Ouest, Montréal. Luego, tome el pequeño hombrecito de color naranja que se encuentra encima de los controles de zoom y arrástrelo sobre alguna de las calles del mapa. Le debe aparecer una foto del lugar. Ahora, con el ratón, arrastre a diestra y siniestra (izquierda y derecha) para que haga girar la vista. Una buena forma de familiarizarse con el entorno que vivirá!

miércoles, septiembre 16, 2009

El idioma

Es que déjenme yo les cuento un poquito de mi "background" respecto del idioma inglés y entonces tal vez así puedan entender un poquito como es que me siento y lo que opino respecto del tema. Por ahora me concentraré en el inglés, pues el francés tiene y merece cuento aparte.
Inglés? Pues por mucho tiempo se supone que lo he "hablado". Ja ja ja. Me alcanza a dar risa.
Empecemos por los comienzos. Parece que una de las primeras canciones que me "aprendí" fue Let It Be, de The Beatles. Seguramente sonaba mucho en mi casa cuando yo tenía 3 o 4 años, y seguramente balbuceaba algunas palabras parecidas al coro de la canción: "leribí, leribí, leribí" o algo así. Antes que los pollitos o "lloran los guaduales", que la recuerdo como mi primera en español. En todo caso, muchos Beatles sí oí.
En el colegio, estoy casi seguro que en ningún grado de primaria nos hubieran enseñado nada mas allá de "pollito chicken, gallina hen" y a lo sumo otras 15 o 20 palabras más. De hecho, ni siquiera recuerdo clases de inglés en primaria. Ah sí! Recuerdo que en kinder o en primero nos echábamos la bendición en inglés.
En bachillerato, creo que nos enseñaron otras 20 palabras. No sé por qué tengo la impresión como si cada vez que ganaba el año, lo ganaba todo, menos inglés, porque en el siguiente grado veíamos como lo mismo otra vez. Y eso que recuerdo varios profesores de inglés. Ahora pienso si es que los métodos o las leyes creían que éramos muy pequeños como para aprender algo más que palabras. O los profesores. Lo que sea, estaba muy mal, pienso ahora.
Sólo en cuarto de bachillerato recuerdo haber recibido una clase de inglés. El profesor era muy querido: Jorge Isaac. Trabajaba en la misma empresa donde mi mamá lo hacía. Allí, él era profesor de inglés también. (Mi mamá no, para efectos de que no se me vayan a imaginar...) Jorge Isaac era además medio hermano de un compañero del colegio a quien quería mucho: Luis Hernando Pastor López, qepd.
Pues Jorge Isaac si le dio duro al tema de los pronombres, los verbos, y los auxiliares! Por lo menos nos enseñó cómo construir frases con do, did y amigos. Y las evaluaciones solían ser conversando!!! En inglés. Qué pesar! Ese fue el final del inglés en medio académico para mí. Quinto y sexto (once) fueron la pesadilla del francés con la mamasota de mi profesora Luz Stella (tan querida y tan odiada!). Quién iría a pensar que años después yo podría sostener algunas pocas y cortas conversaciones en la lengua de Molière!
Volviendo a la de Shakespeare, mi otra experiencia se la debo a la música "americana", que fue la que siempre más me gustó. Seguro a muchos de ustedes también.
Pero tal vez la más valiosa, por haber "matado" el miedo a la lengua inglesa, tuvo que ver con los computadores. Yo le jalé desde muy niño a ese cuento y no había otra manera de hacerlo, en ese entonces, que leyendo documentación, manuales y software! que venían obviamente en el idioma universal. Eso me permitió familiarizarme con las estructuras básicas y me dio suficiente vocabulario técnico para incluso poder aceptar la bibliografía inglesa en la universidad casi que sin ninguna aprehensión, como si se tratara de libros escritos en la lengua materna.
Y eso es todo. Jamás tomé un curso de inglés, jamás compré un curso por correspondencia. Sumemos: la música, los computadores, una que otra clase en el colegio, de la que solo se rescata la de cuarto de bachillerato y la literatura técnica en la universidad.
Con esas bases llegué a Canada. Aquí, tomé un solo curso en McGill, pero ya en un nivel avanzado y obviamente luego de haber empezado a trabajar en la universidad.
Es que siento que a veces no entiendo ni jota!
Leyendo los correos y la documentación no es un problema. Escribiendo, tampoco mucho. Uno se busca las palabras que faltan en Internet y hasta se usa Word para que corrija ortografía y gramática.
Los problemas empiezan con la escucha. Frustra mucho no entender muchas expresiones, los chistes y toneladas de palabras! A veces simplemente me toca hacerme el loco. Si no conozco el contexto, por ejemplo, puede tomarme bastante rato entender lo que me están diciendo.
La siguiente, en orden de dificultad, tiene que ver con hablar. Lo frustrante tiene que ver con dos aspectos. El primero, no saber cómo decir algo y entonces tener que explicarlo una y otra vez, con otras palabras y "contorneando" el muro. El segundo, cuando por más que se diga lo que se quiera decir, no te entiendan por culpa de los problemas de pronunciación.
Nada nuevo, supongo. Seguro que a todos los que estamos por acá nos ha pasado.
Mi discusión está fundada en el sentimiento que tengo según el cuál ya no hay nada qué hacer. Me siento como estancado en el nivel. Como que no hay forma de mejorarlo.
Y no me vayan a poner un comentario diciendo que lo que hay que hacer es tomar un curso! Si hay algo de lo que estoy seguro es que el problema no es de falta de clases. Es que yo ya llevo 2 años y medio trabajando en inglés. 8 horas diarias.
Pienso más bien que tiene que ver con lo inevitable del envejecimiento y que como ya no somos niños, ya no hay como aprender!!
Me encontré esta perlita en Internet: www.notcanada.com. Para los que aún no vienen.
A ver cuántos se atreven a cambiar de plan?

sábado, agosto 22, 2009

Un bañito de ruda o alguna otra clase de riego o rezo

Eso parece ser lo que necesitamos. Es que ya hasta habíamos cantado victoria (así, con minúscula). Este verano no nos había pasado nada en el lago Deux Montagnes navegando con Lorenz. No nos había.

Recordarán los asiduos lectores que en el primer verano que vinieron mis nenas, tuvimos un pequeño “naufragio” de la canoa que se ata al bote y que las niñas terminaron en el agua, incluyendo a Mariajo debajo de la misma. En el verano pasado Dani se dislocó un hombro, tratando de regresar al bote. Esa lesión le quedó medio permanente porque recientemente se lo dislocó de nuevo jugando tenis en la Wii. El médico le prohibió jugar tenis. Que ni en la Wii.

En este verano las cosas ocurrieron así: Al bote velero venía atada la famosa canoa y a ella, a su vez, un pequeño bote salvavidas. Éste último no tan frágil como los inflables para piscinas y niños. Estaba mas bien construido en un material parecido a las lonas de las carpas. Resistente diría uno.

María del Mar, en la canoa. Maria José en el pequeño bote. Todos los demás, incluidos mis amigos María Isabel y Alain, su hija Sofía, Juana, Victoria, Lorenz y yo en el bote grande. El viento estaba fuerte y algunas de las pasajeras venían medio asustadas por las obvias inclinaciones del bote por efecto de la fuerza del fenómeno natural.

El lago estaba picado, también en razón del viento. Por picado me refiero a que el oleaje era fuerte. Ya veníamos de regreso para la casa de campo de Lorenz. Súbitamente, María Isabel gritó algo. Que la nena, que no se qué. Cuando volteamos a mirar, el pequeño bote en el que venía Mariajo se había quedado estancado, como si no estuviera ya amarrado a nosotros, había prácticamente desaparecido y Mariajo estaba flotando y gritando con las manos extendidas. Lejos. A unos 300 o 350 metros diría yo. El velero se alejaba a muy buena velocidad y cada vez veíamos más lejos a la nena.

Lorenz inició la maniobra para regresar. Entenderán ustedes que no se trata de un carro y que no se puede simplemente voltear el timón o echar reversa. Yo quería tirarme de inmediato al agua pero Lorenz dijo que no hacía falta.

Pasaron varios minutos mientras regresábamos por la niña. Yo sólo pensaba en la mala suerte y trataba de imaginar qué podría haber pasado. No podía creer que la nena tuviera otro susto, casi en las mismas circunstancias de hacía 2 años.

Cuando estábamos suficientemente cerca, convencí a Lorenz de dejarme saltar. No porque fuera realmente requerido para el rescate sino porque quería consolar a la nena y hablarle mientras la sacábamos. Pues salté. Juana dice que siempre lo hago estilo Baywatch (ella lo pronuncia mal y chistoso, algo así como Weywash).

Cuando llegué donde la nena, vi que el botecito estaba prácticamente desinflado. De no ser por dos pequeñas recámaras independientes que hacían el “piso”, lo demás ya estaba sin aire y los restos apenas flotaban. Mariajo estaba llorando y diciendo que había sido una tormenta. Qué pesar. Ella ya había venido hablando del Titanic y cosas parecidas. La muchacha no es una muestra de optimismo.

Yo empecé a hablarle con el objetivo de distraerla. Ya llevaba menos de un minuto con ella cuando sentí una inmensa sombra que me cubría y luego un golpe fuerte en la parte trasera de la cabeza.

Dizque todos me habían estado gritando para avisarme: “La canoa!”. Incluso María del Mar que aún seguía en ella. Pues resultó que la canoa pasó detrás de mí, a la velocidad del velero y me golpeó. La suerte estuvo en que no fue lo suficientemente fuerte para noquearme. Después hacíamos cálculos y la cosa hubiera estado complicada. Juana no es gran nadadora y sostenía a Victoria. María Isabel igual, con Sofía. Alain no parece ser tampoco un nadador. Sólo nos queda Lorenz, quien entiendo por ninguna razón podía abandonar el bote. Él es el capitán y el responsable del resto de la gente.

Con el golpe, Mariajo y yo quedamos separados nuevamente. Cuando regresé, le seguí hablando. Le hablaba de lo “rápido” que Lorenz había volteado el barco para regresar, de la suerte de tener en qué flotar, de lo cansado que ya estaba con el esfuerzo. Ella decía que también estaba ya cansada y entonces simplemente nos agarramos al resto de botecito y nos dejamos llevar.

Ellos llegaron hasta nosotros y sacaron a la nena. Yo subí al bote por mi cuenta.

Qué día. Llegamos a la casa de campo. Lorenz y yo íbamos a competir esa noche. Entonces decidimos que yo me quedaba con el carro. Las llaves, los papeles y el celular los dejé bien empacaditos en el estuche de la cámara fotográfica. Juana y las muchachas se iban a regresar con Alain y María Isabel aprovechando que ellos tenían espacio.

Nos despedimos en la casa, pues ya se nos hacía tarde. Chao. Ustedes cierran. Lorenz y yo regresamos al bote, corrimos y ganamos. O por lo menos creo que le ganamos al bote al que había que batir. Ellos se fueron.

Al regresar de la carrera, no había estuche de cámara por ningún lado. Alguien del combo se lo llevó por accidente y estaba en casa de María Isabel. Juana y las nenas partieron entonces para la casa y Lorenz me tuvo que conducir hasta allí para recoger las llaves. 45 minutos. Otros 45 minutos regresando a la casa de campo por el carro. Otros 45 minutos para llegar a la casa.

Échenle una buscadita en el mapa. Del lago Deux Montagnes a Brossard.

La cuerda con que venía amarrado el botecito no se reventó, ni se soltó del aro al que se amarra. La fuerza del oleaje rasgó la lona arrancando un trozo de la misma, con aro y todo. Esa fue la lección. No se puede confiar en esos materiales cuando el oleaje está fuerte.

Se reciben sugerencias. El bañito de ruda será para nosotros, para Lorenz, para el bote?

viernes, agosto 14, 2009

Anochecer de un día agitado

Sábado. La levantada como a las 6 am después de no haber dormido casi nada en la noche, en parte por el cansancio de la empacadera y en parte por un poco de excitación respecto de todo lo que se venía encima.

Nos tocaba desayunar en la calle porque supuestamente en la cocina ya no habría nada. Desayuno quebeco en un restaurante que casi no encontramos. Delicioso como siempre pero un poco a la carrera. Nos tocaba estar a las 9 am en la nueva casa. Los del lavavajillas habían llamado un par de semanas antes para coordinar la entrega para ese día, el 1 de agosto. Que igual nos iban a llamar un poco antes para reconfirmar. Efectivamente reconfirmaron el jueves, puntualitos. Que listo, que confirmado para el sábado 1 de agosto. Que una máquina del sistema automático nos iba a llamar el viernes para darnos el rango de horas en el que deberíamos esperar el despacho. Efectivamente, recibimos la llamada de la máquina el viernes informando que el sábado 1 de agosto entre 9 am y midi (12 m) sería entregado el lavavajillas. Por eso la carrera del desayuno.

Pero quién se quedaba en la nueva casa esperando? Pues yo. Juana aún tenía mucho que empacar y ella era la que sabía qué iba en dónde. Y las niñas, las grandecitas, obviamente conmigo. Ellas estaban locas desde la noche anterior cuando nos entregaron las llaves. Victoria, obviamente con la mamá. Pues ni tan obvio. Juana me la empacó!

Pues nos dieron las 10 am en la nueva casa, sentados en el piso, mirando pa’l techo, las mayorcitas, Victoria y yo. En ese momento caí en cuenta que yo tenía que estar en el metro de Longueuil a las 11 am para recoger a Javier, de pronto a su hijo y a mi otro amigo John Jairo. Todos venían a ayudar para el trasteo.

Ya Miguel había llamado para preguntar que por dónde empezábamos o que qué hacíamos. Fabricio igual. Que ya venía en camino. Miguel decidió entonces empacarse en su camioneta la lavadora, la secadora y el comedor que estaban en su casa (esa es otra historia que ni prometo contar).

Qué hacer? Cómo hacer para esperar el lavavajillas y al mismo tiempo ir a Longueuil? Imposible.

Una opción era que Miguel se trajera a Juana para la nueva casa y yo irme. Pero Miguel aún no salía. Nada que hacer. Me tocó dejar a las mayorcitas solas mientras me volaba por Juana. Les dije que usaran señales o lo que fuera, en caso de que llegaran con el lavavajillas. Volando con Victoria, solos. Recogimos a Juana y nos la trajimos para la nueva casa. Juana no alcanzó a empacar nada.

Yo llegué a Longueuil donde recogí a John Jairo, a Javier y a Andrés, hijo del último. A Miguel nos tocó pedirle el favor de que nos esperara en la vieja casa, pues allí no había ya nadie.

Con los hombres en el carro, arranqué para Boucherville, a recoger a Abelardo, que obviamente también quería ayudar.

Cuando llegamos a la vieja casa, Andrés, Javier, John Jairo, Abelardo y yo, Miguel ya nos estaba esperando. Fabricio decidió lavar el carro antes, así que aún no llegaba.

Miguel ya había descargado comedor, secadora y lavadora en la nueva casa y nos estaba esperando en la vieja.

Pues en esa camioneta empacamos prácticamente todas las cajas. Como en 15 minutos. Gracias a la agilidad en el acomodamiento de parte de Miguel y Javier. Y a la velocidad de los demás bajando cajas.

Miguel y Javier arrancaron para la nueva casa, mientras nosotros, los demás, buscábamos a Fabricio para que nos prestara los tirantes que traía para subir los electrodomésticos pesados. Pues cuando llegamos a la nueva casa Miguel y Javier ya habían descargado todas las cajas. Increíble. En otro santiamén, quedaron en su sitio la lavadora y la secadora.

Miguel se tuvo que ir a mercar. Eso dijo y tocó creerle… Lo bueno fue que se llevó a las mayorcitas para que se entretuvieran con las de él. Ahí se le agradece a Rafa el esfuerzo.

Yo me llevé a todos los demás muchachos para la vieja casa para ir organizando lo que restaba: muebles, colchones y demás. Allí los dejé y me fui a recoger a Dani y Luzma. Ellos debían acompañarme para ir a buscar el camión. Dani se quedó con el carro mío y yo conduje el tiesto de camión hasta la vieja casa para cargarlo.

Ya Fabricio había llegado. Organizó magníficamente el cargue. Por supuesto ya con Dani se completaba una buena cuadrilla y rindió mucho más.

La otra campeona fue Luzma. Aunque no nos había podio colaborar en la mañana, por pura falta de coordinación, se reivindicó haciendo tal vez lo más cansón de todo en un trasteo: empacar “lo que falta”.

A la hora del desembarque, en la nueva casa ya había por lo menos cervezas y gaseosas para refrescar las gargantas. Maryit y Felipe no hicieron nada menos que fríjoles para todos. Los cargaron hasta la casa y tuvimos un almuerzo en familia delicioso. Un poco presionado por el sindicato que me armaba la cuadrilla, se debe reconocer.

Al final del día, después de devolver el camión quise ir a recoger las nenas y no las encontré. Pues ya estaban en la casa, con Miguel, Rafa y familia. Pues como si fuera poco, estaban ayudando a desempacar y a organizar lo básico, cocina y demás.

Pues Miguel venía armado de herramientas y en un buen rato logramos armar camas y cuartos.

Fue más el corre corre y la organizada de tantas manos que querían colaborar. Finalmente todo salió perfecto.

A Miguel, Rafa, Javier, Andrés, John Jairo, Abelardo, Fabricio, Dani, Luzma, Maryit y Felipe, mil gracias. A las familias que nos los prestaron, igual. A Ruth, que nos prestó el carrito para cargar y que Andrés usó magistralmente para mover nevera, estufa, sofás y de todo, también!

El lavavajillas nunca llegó. Al día siguiente fui a anular el negocio. Que por qué preguntaron en el almacén. Que tranquilo que la entrega está programada perfectamente para el 5 de agosto. Sí, cómo no!

post scriptum (ps): Se me olvidaba Rochi! Sólo tiene 8 años y es hija de Maryit y Felipe. Cargó más que muchos, incluso mientras 12 estábamos parados discutiendo y haciendo chistes sobre el espacio de la nevera. Mil gracias a ella.

ps2: Me acaban de reclamar mis hijas. Es que yo no estaba cuando ellas cargaron montones de cajas y ayudaron a subirlas. Mil gracias a ellas también.