domingo, septiembre 09, 2012

De las frustraciones

Es como una frustración. De la misma clase que siento cuando uno piensa en las grandes cantidades de personas que piensan igual, que van con la corriente, que votan siempre por los mismos y que viven en las mismas condiciones de siempre, que tienen todos un motón de creencias todas igualiticas. Y en parte porque el sistema les ha vendido la idea de que algún día saldrán de pobres, que no es sino esforzarse mucho. Soñar. Que ahí está "el secreto". En desear mucho las cosas. Con mucha fuerza. (Y de esa manera no sólo soportan la idea de que el sistema sí es bueno, porque algún día va a funcionar para ellos, sino que además así no se les pasan ideas comunistas por la cabeza que serían peligrosas, para el sistema, claro).

Bueno, también es cierto que está aquella parte de las creencias que les dice que no, que tranquilos, que soporten todo con resignación, que al final la torta se va voltear y que de ellos será el reino...

Y es que por pura coincidencia he visitado un par de veces Nueva York recientemente. Y no es sino ir a Queens o a algunos sitios de New Jersey. Haga de cuenta estar en Colombia. Hasta las calles son igualitas. No. Hasta hay una calle llamada "Calle Colombia". No "Colombia Street", ni siquiera. "Calle Colombia". Y es que es eso lo que allí se percibe. No necesariamente Colombia. Puede ser cualquier país de Latino américa o incluso cualquiera del tercer mundo.

La gente se ve tal como siempre he dicho que se ven en las películas. Los que atienden en los restaurantes y los que se les ve que acaban de salir de su trabajo en una fábrica o que acaban de limpiar un par de pisos, los que mantienen los jardines de aquéllos que pueden pagar por ese tipo de servicios. La creencia errónea, la de pensar que algún día van a salir de allí, o la de que es culpa únicamente de un sistema que los utiliza.

La parte de la culpa del sistema: gente pobre para que se maten por los salarios bajitos, para poder tener salarios bajitos. Allí es donde están las ganancias de los patrones! La parte de la culpa que no es del sistema: la actitud de los inmigrantes. Los inmigrantes triunfadores durante un período de tiempo que comienza justo después del momento de vencer al cónsul en la entrevista, porque han demostrado que tienen todas las capacidades, cualidades, conocimientos y manejo del idioma necesarios, y el momento que termina pocos días después de haberse bajado del avión y descubren que el asunto no es de turismo puro y que hay que actuar como adultos.

Entonces de allí mi frustración. Porque tal vez soy un idealista de esos que piensan que pueden cambiar al mundo. Y entonces me la paso buscando las fórmulas, o escribiendo o hablando. Y esperando. Pero en vano. La gente va con esa corriente aquí también. Y claro que usted va a decir que ese no es su caso. Que a usted no le va a pasar. Que eso de los fracasos es para los demás. Pues le tengo malas noticias. También le va a pasar (y si mal no recuerdo ya escribí sobre ello un par de años atrás).

La corriente de aquí es la misma que uno ve en las películas. Y entonces los inmigrantes son la base de la pirámide. Los pobres. Pobres con carro, con cervezas en la nevera, con paseos a Colombia de vez en cuando, con apartamento y televisor de plasma. Pero pobres al fin y al cabo. Y no me meto con el tema del espíritu. Pobres por la deudas, pobres por los empleos difíciles, físicos, de los que uno podrá sacar el pan sólo hasta que la edad de la espalda le aguante. El apartamento es alquilado, claro. De los pequeños. De los viejos que huelen a lo que huele la comida de los vecinos. De los que están todavía allí o de los que se fueron hace años pero cuya cocina aún perdura en las paredes.

Y estudian y se endeudan y le dan vueltas al asunto. Y estudian de todo. Y francés otra vez. E inglés. Y perfeccionamiento del francés. Y de inglés. Y maestrías. Y préstamos y becas de consuelo. Deudas, al fin y al cabo. Y tiempo.

Entonces aquí los inmigrantes también continuamos soñando. Aquí también vemos las casas y los carros y los botes que queremos tener. Que vamos a tener. Porque ese el sueño. Sueños sin planes, sin acciones concretas. Sólo sueños.

Claro está que también los habrá de los bohemios que llegaron sólo para vivir de la naturaleza y disfrutar de los paisajes y el vil metal no hace parte de sus objetivos. Bueno por ellos, pero esos son otros.

Los mata el complejo. El idioma que esperan perfeccionar. Lo inalcanzable de los empleos. La culpa que le echan a los gringos monos ojiazules que no los contratan cuando sólo han enviado un par de hojas de vida. Los mata el temor a enfrentarse.

Y las excusas son todas buenísimas. Hasta me dijeron en Nueva York que era que tener una profesión en Colombia no servía de nada. Por qué, pregunté yo. Pues porque no puedes tener un empleo. Tienes que homologar. Y cómo así? Es que hay una ley que prohíbe que un administrador de empresas o un economista o un ingeniero trabaje en una empresa gringa? No, no. Claro que no. Y entonces? Ah, sí, conocemos a una señora que consiguió un empleo en una industria... Las limitaciones son propias. Son los cuentos. Es el sistema, dirán.

Entonces aquí sí hay retos y no es fácil, como todos dicen. Pero las dificultades van a estar más por el lado de los propios miedos que de las realidades. Aquí la gente se retira por montones, se están envejeciendo, la economía se sostiene y necesita de la mano de obra de los que llegan. Y los mercados contratan a los inmigrantes, claro. Sin importar los acentos o las diferencias en las formas de comunicación. Pero pocos, porque pocos se atreven.

La mayoría se queda como en las películas gringas. Somos los latinos que cuidamos los jardines de los gringos.

10 comentarios:

  1. Anónimo8:45 p. m.

    Excelente entrada, la mejor que he leído en blogs de inmigrantes

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  2. Anónimo9:28 p. m.

    El mismo jhon leguizamo habla de discriminación en hollywood y eso que llegó pequeño a estados unidos y tiene mejor inglés que español...............

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    1. Esa es una buena excusa. De hecho, está documentado que el 27% o algo así de las hojas de vida recibidas por empresarios en Québec son ignoradas por tener un nombre latino. Bueno, nos queda el 73%. En mi departamento hay algunos canadienses, los demás, cerca del 70% son rumanos, chinos, italianos, venezolanos, etc. Si uno se llena de argumentos, pues entonces sí, nos toca darle a los jardines.

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    2. Jejeje, toda la razón Juan Diego, y hablando de eso, . no tendrás una vacante de desarrollo en tu departamento?

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    3. Hola Mauricio,

      Todo el tiempo aparecen ofertas en IT (es decir, no sólo en mi departamento). De hecho por estos días estamos necesitando un arquitecto y un analista para BI. Aquí la dirección de McGill donde te puedes enterar:

      http://www.mcgill.ca/hr/workingmcgill/positions-available

      Otro mecanismo que podríamos usar es suscribirte a una lista de correos a la que yo env­ío cuanta oferta llega a mis manos. Para ello necesitaría tu correo.

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    4. Hola Juan, muchas gracias por la respuesta. Mi correo es mauricio.rivera.lopez@hotmail.com, para tu lista de correos.

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  3. uy cuanto tiempo sin escribir ;)
    como siempre me encanta lo que escribes juan, me acordé de algo que me contó mi esposo, cuando un colombiano con el que estudia ingles se enteró que nosotros dos trabajábamos en empresas de nuestro sector le dijo que seguramente era en el call center ... y cuando el le respondió que no, que era en nuestra área dijo .. a pues claro, ingenieros .. el problema es que la gente no cree en ellos mismos y como dicen las abuelas desde que las excusas se hicieron los gatos no comen ratones

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  4. Juan Diego, excelente esta entrada, gracias por compartir tus opiniones y de paso, esos consejos que tanto nos sirven!

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  5. Caramba! admiro su sensatez y buen juicio. Me ha gustado siempre su blog pero reconozco que leerlo es siempre un poco amargo. Estoy completamente de acuerdo con su pensamiento acerca de la "actitud de immigrante" y el "perfeccionamiento del idioma". Hace bien en escribir sus reflexiones. Comparto su frustración y su inconformidad también. Canadá no es la tierra prometida. Es sólo un lugar de oportunidades para quien sepa aprovecharlas. Y eso requiere trabajo, disciplina y claridad de objetivos. Muchas gracias por sus reflexiones.

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